Pequeñas historias

Habíamos ido al club y, mientras terminábamos de ponernos protector solar, apareció una nube rabiosa que nos tapó de agua⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Juntamos todo y nos refugiamos en el salón comedor, pero pasaban las horas, la lluvia no cesaba y el aburrimiento crecía⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Yo había llevado la cámara y se me ocurrió salir a recorrer el interior del club con Sofi para hacer fotos y pasar el tiempo⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Cada vez que la apuntaba con el lente ella ponía su mejor sonrisa y hacía poses de foto. Algo me hacía ruido: no quería esas fotos. Esas no eran mis fotos. Esa no era yo detrás del lente, y quería mostrar a otra Sofi⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Entonces le pedí que deje de sonreír para la foto. Al principio la consigna era «cara de enojada», luego entendió la dinámica y se fue soltando hasta lograr gestos genuinos⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Tengo muchas sonrisas de este día, pero todas son producto de las charlas que fuimos teniendo, de correr bajo la lluvia y de haberle ganado al aburrimiento haciendo fotos en el club⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Esta fue la primera sesión que le hice, en el 2015. La que dio el puntapié inicial a la sesión anual para transformarse en «pequeñas historias». La que tanto imaginé desde el día en el que me dijeron que estaba en la panza y yo miraba fotos de Sally Mann imaginando poder retratarla de una manera diferente