A day in the life: Belén

Mientras preparo la cámara Belén toma la mamadera a upa de su mamá, y Panchita me trae los mates dulces más ricos que probé alguna vez (soy de los amargos, pero los de Panchita…).
Ivi me cuenta que Pancha sería capaz de trabajar gratis con tal de compartir sus días con ellos, y puedo comprobarlo con el paso de las horas.
Belén avanzó mucho desde la última vez que la fotografié: ya no está tan molesta, me sigue con la mirada, me sonríe. Estira su manito y cuando le acerco la mía me acaricia y me agarra fuerte. Contengo el llanto de emoción pero se hace más difícil cuando acerca su frente a la mía y me huele, y me sigue sonriendo. No lloro de tristeza, lloro de orgullo porque me siento afortunada de poder ver en primera persona a esta familia que, lejos de sentirse abatida por algo que no pueden cambiar, conviven a diario con lo inevitable. Lo enfrentan. Le pasan por encima como una topadora. Porque no van a permitir que nada ni nadie les quite la felicidad de saberse manada, de protegerse entre ellos, de disfrutarse.
Este es un día (de vacaciones de invierno) en la vida de Belén.
Quiero agradecer infinitamente a Ivi y a Diego por permitirme mostrar este trabajo que sigue creciendo año tras año. Cada foto tiene la única intención de ayudar a más familias a entender que no importa lo que nos toque: al final, el amor que te llevas, es equivalente al amor que das, como decían Los Beatles.

 

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